Cobreloa lentamente empieza a tomar forma con su proyecto deportivo en la Primera B del fútbol chileno. El cuadro de Calama necesita, de alguna manera, tener un recambio generacional potenciando a sus series inferiores y, por ello, la dirigencia blindó a las nuevas joyas de la cantera.
En un acto liderado por el director deportivo de Cobreloa, Mauricio Pozo, el cuadro de la Primera B en el fútbol chileno selló la continuidad de tres nuevas joyas de la cantera loina y les realizó su primer contrato deportivo para evitar que se vayan sin dejar dinero en el mercado de pases.
Esta situación empezó luego de que Tomás Roco se fuera de Cobreloa a Fortaleza sin dejar un rédito económico para los calameños en el mercado de pases. Hoy, el joven goleador Esteban Gallardo, el volante ofensivo Agustín Quezada y el defensor Youssef González, hijo del capitán Rodolfo González, estamparon su firma en su primer contrato profesional en Cobreloa.
“Sí, siempre es importante que los jugadores vayan creciendo, teniendo oportunidades y que vayan teniendo un crecimiento, para que después tengan una carrera larga. Cuentan con todo nuestro apoyo, el del plantel, las mejoras que han tenido han sido significativas y el club asegura el patrimonio”, explicó el DT de Cobreloa, César Bravo.
¿Cómo ha sido el camino para las tres nuevas joyas de la cantera de Cobreloa pensando en lo que viene en el fútbol chileno?
El volante Agustín Quezada ha sumado un par de citaciones en Cobreloa para partidos de la Primera B en el fútbol chileno. El mediocampista ofensivo, a su vez, puede actuar como extremo por el sector derecho en el ataque.
En tanto, Esteban Gallardo es uno de los goleadores de las inferiores de Cobreloa y puede jugar por todo el frente del ataque. En el fútbol joven suma 10 goles este 2026. “Mi sueño es poder debutar en Cobreloa, estar acá, jugar y dar el salto al extranjero. Ojalá poder hacerlo pronto, pero mientras me estoy preparando bien”, agregó.
El que ya tuvo acción es Youssef González, quien es hijo del Rolo González y juega en el centro de la zaga junto a su padre en Cobreloa. El central, de 18 años, ya tiene 235 minutos en tres partidos en la Primera B.